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Icosapento de etilo y riesgo cardiovascular residual: qué revela la RMN más allá de los triglicéridos

Un estudio prospectivo y multicéntrico en práctica clínica real muestra que el tratamiento con icosapento de etilo se asocia con cambios favorables en partículas lipoproteicas aterogénicas y en un marcador integrado de inflamación sistémica. La clave está en mirar más allá del colesterol convencional.

Basado en: Amigó N, Dalli-Peydró E, Díaz-Díaz JL, et al. Impact of icosapent ethyl on serum lipo- and glycoprotein profiles assessed by 1H-NMR. A real-world observational study (IPE-NMR). Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases. 2026. DOI: 10.1016/j.numecd.2026.104852.
Mensaje central. En pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida, hipertrigliceridemia persistente y tratamiento hipolipemiante optimizado, el icosapento de etilo (2 g dos veces al día) se asoció con una reducción de partículas ricas en triglicéridos —especialmente remanentes VLDL pequeños—, colesterol remanente, partículas LDL pequeñas y Glyc-Acetyl. Estos cambios fueron más evidentes en quienes redujeron los triglicéridos al menos un 10%.

El problema clínico: el riesgo que permanece cuando el LDL ya está tratado

La prevención cardiovascular moderna ha logrado reducciones muy importantes del LDL-colesterol mediante estatinas, ezetimiba y terapias dirigidas a PCSK9. Sin embargo, incluso con un control intensivo del LDL persiste un riesgo residual que no siempre queda bien representado por el perfil lipídico convencional.

La hipertrigliceridemia es una de las señales de ese riesgo residual. Pero su significado biológico es más complejo que una simple elevación de triglicéridos: suele acompañarse de un aumento de lipoproteínas ricas en triglicéridos, acumulación de remanentes, cambios en el tamaño y composición de LDL y HDL, y un entorno metabólico e inflamatorio más aterogénico.

Esto ayuda a entender por qué reducir triglicéridos, por sí solo, no garantiza reducir eventos cardiovasculares. Lo que importa es qué ocurre con las partículas que transportan esos lípidos y con las vías biológicas que acompañan a la dislipidemia.

Qué aporta la RMN frente al perfil lipídico convencional

La espectroscopia de resonancia magnética nuclear de protón (1H-RMN) permite caracterizar el sistema lipoproteico con mayor resolución. En el estudio IPE-NMR, las muestras séricas se analizaron mediante un espectrómetro Bruker de 600 MHz y el test Liposcale®, que cuantifica el número, tamaño y composición de partículas VLDL, LDL y HDL en sus subclases grandes, medianas y pequeñas.

Además, a partir del mismo espectro se cuantificó Glyc-Acetyl, una señal integrada de grupos N-acetilo procedentes de glicoproteínas de fase aguda. Esta medida proporciona información sobre la inflamación sistémica de bajo grado.

Diseño del estudio: práctica clínica real, no un ensayo aleatorizado

IPE-NMR fue un estudio observacional, prospectivo, abierto y multicéntrico realizado en España entre diciembre de 2024 y septiembre de 2025. Incluyó pacientes en prevención secundaria cardiovascular, con tratamiento hipolipemiante optimizado y criterios clínicos de indicación para icosapento de etilo.

Los participantes recibieron icosapento de etilo 2 g dos veces al día y se compararon las mediciones basales con las obtenidas después de al menos cuatro meses de tratamiento. De los 71 pacientes inicialmente reclutados, 62 completaron las determinaciones de RMN pareadas.

62 pacientes con RMN basal y de seguimiento
64 años edad media de la cohorte
64,5% de los participantes presentaban diabetes
100% con enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida
2,35 mmol/L mediana basal de triglicéridos en el perfil convencional
87% con máxima intensidad de estatina tolerada, con o sin ezetimiba

Primer hallazgo: el fenotipo basal era globalmente aterogénico

Antes del tratamiento, la cohorte mostraba alteraciones que iban mucho más allá de un valor elevado de triglicéridos. La RMN evidenció enriquecimiento en triglicéridos de VLDL y HDL, exceso de colesterol remanente, aumento del número de partículas VLDL y de LDL pequeñas, y un perfil inflamatorio elevado medido mediante Glyc-Acetyl.

Esto refuerza una idea importante: en pacientes con hipertrigliceridemia residual, el riesgo metabólico puede estar distribuido entre múltiples propiedades de las lipoproteínas —número, tamaño y composición— que no son visibles en una analítica convencional.

La respuesta a icosapento de etilo fue heterogénea

En el conjunto de la cohorte, los triglicéridos disminuyeron significativamente, con una reducción media aproximada del 24%. Sin embargo, existió una considerable variabilidad interindividual. Para analizarla, los autores estratificaron a los pacientes según terciles de respuesta.

  • Tercil 1: no respondedores, con aumento de triglicéridos o una reducción inferior al 10%.
  • Tercil 2: reducción media de triglicéridos de aproximadamente el 21,6%.
  • Tercil 3: reducción media de aproximadamente el 38%.

Los cambios del perfil lipoproteico y de Glyc-Acetyl se relacionaron con la magnitud de la reducción de triglicéridos. El análisis de los respondedores incluyó 42 pacientes, definidos por una reducción de triglicéridos de al menos un 10%.

Qué cambió en los respondedores

En los 42 pacientes respondedores, la mejoría afectó a varios componentes del perfil lipoproteico aterogénico y a Glyc-Acetyl.

Parámetro Basal Seguimiento p
Triglicéridos totales 2,09 mmol/L 1,32 mmol/L <0,0001
VLDL-TG 1,29 mmol/L 0,85 mmol/L <0,0001
Colesterol remanente 0,95 mmol/L 0,74 mmol/L <0,0001
VLDL-P total 82 nM 56,4 nM <0,0001
VLDL pequeñas 71,1 nM 50,2 nM <0,0001
LDL pequeñas 648 nM 630 nM 0,0015
HDL-TG 0,19 mmol/L 0,17 mmol/L 0,0002
Glyc-Acetyl 1529 µM 1401 µM <0,0001

1. Menos lipoproteínas ricas en triglicéridos y menos remanentes

El hallazgo más consistente fue la reducción del número de partículas VLDL en todas sus subclases, con especial interés en las VLDL pequeñas. Paralelamente, disminuyó el colesterol remanente.

Los remanentes ricos en colesterol se consideran relevantes en la aterogénesis y constituyen uno de los componentes del riesgo cardiovascular residual que no queda reflejado únicamente por el LDL-colesterol.

2. Menos partículas LDL pequeñas

El número total de partículas LDL cambió poco, algo coherente con una población ya intensamente tratada para reducir LDL. Sin embargo, sí se observó una disminución significativa de las partículas LDL pequeñas entre los respondedores.

Este matiz ilustra una de las ventajas del análisis avanzado: una intervención puede modificar la distribución de subclases lipoproteicas sin producir grandes cambios en las variables convencionales.

3. Menor enriquecimiento de triglicéridos en HDL

El contenido de triglicéridos en HDL disminuyó, al igual que la relación TG/colesterol en HDL. En la hipertrigliceridemia, el intercambio lipídico favorece la aparición de partículas HDL enriquecidas en triglicéridos, por lo que estos resultados son compatibles con una modificación de su composición.

4. Descenso de Glyc-Acetyl: una ventana a la inflamación sistémica

Uno de los resultados más novedosos fue la disminución significativa de Glyc-Acetyl, especialmente entre los pacientes con mayor reducción de triglicéridos. Este biomarcador integra señales derivadas de glicoproteínas de fase aguda y proporciona información sobre la inflamación sistémica de bajo grado.

El resultado es compatible con la hipótesis de que los efectos del icosapento de etilo pueden extenderse más allá de la concentración de triglicéridos. Sin embargo, debido al diseño observacional del estudio, estos datos no permiten establecer por sí solos una relación causal mecanística.

¿Qué significa clínicamente?

El estudio no demuestra que medir estas variables mediante RMN vaya a mejorar por sí mismo los desenlaces clínicos, ni establece que los cambios observados sean los mediadores causales del beneficio cardiovascular del icosapento de etilo.

Lo que sí aporta es una caracterización biológica mucho más detallada de lo que ocurre durante el tratamiento. En una población de prevención secundaria con LDL intensamente tratado e hipertrigliceridemia persistente, la respuesta favorable se acompañó de cambios simultáneos en partículas VLDL, remanentes, LDL pequeñas, composición de HDL y Glyc-Acetyl.

Interpretación prudente. El estudio es observacional, abierto, no aleatorizado y de tamaño muestral limitado. Además, aproximadamente un tercio de los pacientes no mostró una reducción clara de triglicéridos y parte de los resultados más marcados procede del análisis del subgrupo respondedor. Los resultados deben interpretarse como evidencia procedente de práctica clínica real y como información sobre los cambios metabólicos asociados al tratamiento, no como una demostración causal equivalente a un ensayo clínico aleatorizado.

Conclusión

IPE-NMR amplía la comprensión de los cambios asociados al tratamiento con icosapento de etilo en pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica e hipertrigliceridemia residual. En los pacientes con respuesta de triglicéridos, el tratamiento se asoció con cambios favorables en múltiples características del perfil lipoproteico y con una reducción de Glyc-Acetyl.

El trabajo pone de manifiesto que el riesgo cardiovascular residual puede involucrar una red de alteraciones en las partículas lipoproteicas, su composición lipídica y los procesos inflamatorios , y que la RMN permite caracterizar componentes de esa red que no aparecen en el perfil lipídico convencional.

Referencia científica

Amigó N, Dalli-Peydró E, Díaz-Díaz JL, Oterino A, Cabau L, Ballestín-Ballestín J, Garcia-Moll X, Masana L, on behalf of the IPE-NMR study group. Impact of icosapent ethyl on serum lipo- and glycoprotein profiles assessed by 1H-NMR. A real-world observational study (IPE-NMR). Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases. 2026. DOI: 10.1016/j.numecd.2026.104852